viernes, 27 de noviembre de 2009

Left Luggage (por Olivia Mejía)

Hoy viendo una película acerca del pasado doloroso, que deja su cicatriz de por vida, me ha puesto a pensar si todo el tiempo estamos perdiendo o cerrando.

Perdemos la inocencia cuando nuestros padres están ausentes, perdemos la seguridad cuando en nuestra propia casa hay violencia, perdemos los sueños cuando aún dormidos sólo hay pesadillas, perdemos pureza cuando en nuestro corazón empieza a crecer el dolor y el miedo, perdemos el respeto cuando ni siquiera nosotros nos valoramos, perdemos las ilusiones cuando nuestras decisiones nos alejan de ellas, perdemos el poder de nuestra vida cuando cansados de equivocarnos se lo damos a alguien más, perdemos el rumbo cuando no volteamos al cielo a ver la brújula divina, perdemos el tiempo cuando sólo vamos dormidos por la vida, perdemos el coraje por ir siempre contracorriente a lo que dicta nuestro corazón, perdemos la locura cuando dejamos que la cordura de la sociedad nos llene la cabeza, perdemos la libertad por tratar de sentirnos parte de algo o de alguien, perdemos la identidad al querer encajar en la sociedad, perdemos la luz por que cerramos los ojos a la verdad, perdemos, perdemos, perdemos….

Y un día mágico abrimos los ojos , nos deslumbra la realidad y nos deja perplejos por que la brújula trabaja sin descanso y nos permite ver que aún estamos completos, que no necesitamos ser parte de un grupo, que ya somos parte de un Todo perfectamente sincronizado, que nuestro corazón sigue dándonos sus mensajes con cada latido, que si nos detenemos a escuchar ahí sigue la locura, esa que nos hace totalmente diferentes y extraños, y entonces la locura nos hace ir por la vida soñando despiertos y nos da paz mientras dormimos, despertamos con el poder en cada célula, en cada rincón de nuestros ser, lo que nos lleva a tomar decisiones correctas y nos hace valorar nuestra vida recobrando cada ilusión; y entonces construimos nuevas realidades.

Perder para ganar, llorar para reír, despertar para soñar, destruir para crear, aprender para respetar, soltar para sujetar….

Cada paso que hemos dado no ha traído aprendizaje, fortaleza, conciencia, templanza, humildad y entonces la vida se vuelve en ganar, ganar, ganar…

Si siempre estamos cerrando ciclos por que nos cuesta tanto? Si seguramente la vida nos esta dejando algo mejor, una nueva lección llena de nuevas emociones y lecciones, ya deberíamos haber aprendido sobre la fluidez y la docilidad ya que no hay nada de que arrepentirse. El ciclo de los ciclos nunca termina y sólo nos queda vivirlos con tanta intensidad, arriesgándolo todo para ganar de la misma forma.

La película se llama “Nunca te vayas sin decir te quiero”. No te vayas del ciclo sin haber expresado cada sentimiento, cada vibración de tu corazón, no importa que des miedo, que parezcas arrebatado, ilógico o prematuro, si eso sientes, es maravilloso!!.


Soneto (Santa Teresa de Ávila)

Si para recobrar lo recobrado, tuve que haber perdido lo perdido
si para conseguir lo conseguido, tuve que soportar lo soportado.

Si para estar ahora enamorada, fue menester haber estado herida
tengo por bien sufrido lo sufrido, tengo por bien llorado lo llorado.

Porque después de todo he comprendido, que no se goza bien de lo gozado
sino después de haberlo padecido.

Porque después de todo he comprobado, que lo que tiene el árbol de florido
vive de lo que tiene sepultado.

Leer toda la historia...